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Vacaciones de invierno: ¿Cómo nos organizamos para poder disfrutar con los chicos?

Comienzan las vacaciones de invierno y María Julia se adentra de lleno en la búsqueda de

recursos para mejorar la organización del tiempo libre con los chicos.



En este episodio de #CHATDEMAMIS te damos una guía de recursos útiles para ordenar el día

a día y pasar unas vacaciones relajadas y divertidas. Para esto nos ayudan la Licenciada

Mariana Fraga, psicopedagoga certificada en análisis del comportamiento aplicado y

coordinadora del servicio de Autismo del Henry Ford Institute en Michigan, Amalia Sapag,

licenciada en Psicología especializada en ABA y coordinadora de la ONG Asemco; y Nerina

Villalba, licenciada en psicopedagogía y experta en comunicación aumentativa y Pecs.


“Las vacaciones de invierno arrancan con una serie de sentimientos encontrados que mezclan las ganas de hacer mil cosas con los chicos con la incertidumbre sobre cómo van a reaccionar con los desafíos del afuera”, sostiene María Julia Oliván.


“Surge el pánico a los baches en la agenda (que nos cuesta llenar) cuando estamos en casa

24/7 con los chicos, porque en el autismo (y otros diagnósticos) los que apoyamos nunca

descansamos. Para nosotros empiezan las vacaciones y comienza el largo listado de posibles

contingencias. Si nos vamos afuera tenemos que afrontar desde el desafío de la comida hasta el del escapismo. O el tema de los fuertes berrinches en lugares públicos o el complejo equilibrio entre el uso y el abuso de las pantallas. Todo es un enorme trabajo” acepta Oliván.


Lo primero es lo primero


Las vacaciones y el tiempo libre son sin duda un gran desafío para las familias de niños con TEA por eso es muy importante identificar “esos desafíos” que se pueden presentar durante esta semana y pensar de antemano qué se puede implementar para hacerlas más llevaderas y disfrutables. “Principalmente los papas deben centrarse en mantener una estructura y ordenar el ambiente para que los niños encuentren algo de predictibilidad durante este tiempo. En primer lugar es clave respetar la rutina familiar”, comienza explicando Amalia Sapag, psicopedagoga y especialista en análisis del comportamiento.


“Los horarios de desayuno, almuerzo, la siesta (si es que la duermen), el momento del baño y la cena, hacer la rutina habitual para ir a dormir….Seguir estos pasos va a permitir ofrecerle

algo de orden en este cambio y evitar que estos días se vuelvan tan impredecibles para ellos” explica Sapag.


Al parecer, el punto estar en no sacarlo tanto de su esquema y en anticiparle lo que se va a

venir. “Detenerse y organizarse para planificar. Tomarse un ratito para describir las actividades que uno quiere hacer durante la semana, entendiendo que no puede hacer todo y considerando lo que le gusta al niño”, detalla Mariana Fraga, coordinadora del servicio de Autismo del Henry Ford Institute en Michigan.


“Escribir que actividades queremos hacer para anticiparle a los niños (a través de dibujos, fotos o juegos) de que se va a tratar esta nueva aventura. Explicarles qué es lo que va a pasar en estos días. Nosotros como adultos podemos planificar. La anticipación le va a permitir a los niños con autismo bajar la ansiedad y funcionar mejor porque van a estar ubicados en tiempo y espacio”, señala Fraga.


¿Qué son los PECS y cómo sumarlos?


Los PECS (Sistema Aumentativo o Alternativo de la Comunicación) son procesos diseñados

para trabajar con personas con autismo u otros desafíos del desarrollo comunicativo, donde, a través del uso de imágenes, se logra la comunicación.


“El objetivo final de PECS es enseñar a las personas a iniciar una interacción comunicativa. Por tanto, también es útil para quienes pueden hablar pero no comprenden las necesidades de una interacción social o solo responden a las preguntas que se les realizan”, explica Nerina Villalba, licenciada en psicopedagogía y experta en comunicación aumentativa y Pecs.


El PECS utiliza estrategias de ayuda y reforzamiento con el objetivo de fomentar la

comunicación independiente de la persona y promover su espontaneidad. El protocolo,

además, incluye la introducción de atributos en el lenguaje, como los colores o dimensiones.

El sistema de comunicación PECS puede utilizarse con dos objetivos: como un Sistema

AUMENTATIVO de la comunicación o como un Sistema ALTERNATIVO de la comunicación.

“Además, este proceso requiere de pocos materiales, vamos a necesitar pictogramas o

imágenes que el niño utiliza en su vida diaria y recurso humano para explicar y asistir en el uso de este sistema alternativo”, explica Villalba.


¿Para qué nos sirven los pictogramas?


Uno de los apoyos visuales recomendados por excelencia son los pictogramas - imágenes o

signos que representan un objeto, acción o mensaje, traspasando la barrera del lenguaje-.

Estas ayudas visuales nos permiten comunicarnos con niños con TEA a través de este sistema de comunicación.

“Son imprescindibles para evitar el estrés, organizarse con anticipación. Para esto son muy

útiles los apoyos visuales y cronogramas. Incorporarlos es darle una herramienta más donde se pueden apoyar para obtener mayor seguridad”, acota Sapag.


“No es necesario comprarlos. Se pueden hacer en casa imprimiendo fotos del lugar donde van a ir de vacaciones y organizarlos para mostrarles en secuencia a los chicos. O también se puede usar una aplicación, llamada Háblalo, donde organizas las imágenes que le queres mostrar de acuerdo a la actividad que van a tener. Esto evita ansiedad, y es muy útil, créanme”, sostiene María Julia Olivan.


Las benditas historias sociales


“Estos pictogramas sirven para construir anticipadores que calman a nuestros niños”,

anticipadores conocidos como historias sociales”, sostiene María Julia.

“Las historias sociales son una de las claves de que todo funcione mejor. Acá se usan imágenes para que el niño pueda comprender el contexto próximo, para evitarles angustias y para anticiparles actividades. Por ejemplo, si hay que llevar al niño a la peluquería por la tarde, y sabemos que este evento puede causarle nerviosismo, podemos anticiparles a través de imágenes, fotos del niño, pictogramas, que vamos a ir al peluquero, mostrándoles que hacen ahí, como pasarla bien, que se hace, y acompañarla de una frase corta y fácilmente entendible.


Además, y como incentivo se puede agregar un refuerzo, un premio”, comenta Nerina.

“Nosotros con Antonio andamos con un cuaderno y armamos un plan donde plasmamos lo

que va a pasar, y ahí hacemos contratos donde yo le planteo lo que hay que hacer, y si lo hace, le explico el premio que va a tener”, señala Maria Julia.


“Correrse de la mirada del otro, desarmar lo que creemos que tenemos y hacer algo

disfrutable”


“No organizar mil planes, es un buen plan. Tengo que correrme de la mirada del otro, de lo que hace el otro, de lo que debería hacer y organizar planes que sean disfrutables y realizables. No quiero generarme más estrés, quiero generar momentos de disfrute con mi hijo”, plantea Fraga.


También sostiene la importancia de la actividad física “aunque sea invierno”:“Hay que

abrigarlos y sacarlos afuera”, sostiene.

“A los niños el ejercicio físico les hace muy bien, es importante que se muevan, que corran que salten, que gasten energía y si hace frío hay que ponerles guantes, buzos, campera y afuera”, reitera.


“Otro punto importante es las vacaciones invierno no son el momento para ponerse muy

estricto con el uso de pantallas. Si un día está un poco en las pantallas de lo que nos hubiese gustado, no es el fin del mundo. Lo que importa es que esto no se vuelva un hábito”, explica.


“Algo que ayuda mucho a los adultos es hacernos una lista de actividades y tenerlo en

heladera, con los objetos con los que cuento Por ejemplo: masa, arte, juegos, rompecabezas, legos, libritos y armar una caja con todos los elementos”, detalla.


“Mi recomendación, en la medida de lo posible, es que sean cajas transparentes así los niños ven lo que hay adentro y si están cerradas mejor, ahí tenemos una oportunidad de

comunicación donde el niño puede elegir con qué elemento quiere jugar y creamos una

oportunidad de comunicación”, sugiere Fraga.


Organización y disfrute

En el medio del caos que genera la idea de pensar planes para las vacaciones de invierno con los niños, la organización y la anticipación son las que nos van a permitir el disfrute real de ese momento, junto a ellos. Evitar armar programas más complejos de lo necesario, es el camino para generarles espacios confiables y sacarles ansiedad.


“Tenemos que otra vez hacer el traje a la medida de nuestros hijos. Una vez más, debemos

adaptar las actividades a las necesidades individuales de ellos. Podemos elegir entre visitar un parque, un museo o disfrutar de un espectáculo, pero no es necesario hacerlo todo. Debemos ser inteligentes al seleccionar las opciones, sin importar lo que hagan los demás. Las comparaciones no son buenas consejeras. Nuestra normalidad es la que nos define y nuestras vacaciones son aquellas que podemos disfrutar de la manera más fácil y divertida, junto a nuestros hijos”, resume María Julia.


¿Lo intentemos de nuevo?

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